Remembranza de Augusto Salazar Bondy

21. Oficina de la dirección del colegio.

Augusto Salazar Bondy en la oficina de la dirección del colegio Alejandro Deustua (de la Federación de Empleados Bancarios) en 1955.

«Augusto Salazar Bondy: biografía filosófica»

por Francisco Miró Quesada Cantuarias.

Mis primeros recuerdos de Augusto Salazar Bondy lo ubican en el patio de Letras de la vieja casona de San Marcos. En ese patio, encuadrado por antiguos ventanales y silenciosas palmeras en donde el tiempo parece más denso pero también mas luminoso donde deambularon todos los filósofos peruano de ayer y de hoy. Allí lo vi por primera vez cuando se disponía a asistir a la clase de Lógica que yo iba a iniciar en pocos minutos. Recuerdo como si fuera ayer su cara pálida y seria, su aspecto ya maduro de joven que ha avanzado por el camino del intelecto más de lo usual en relación a su edad. Después de algunas clases sentí con el, probablemente por vez primera, una sensación que para todo maestro es a la vez inspiradora y angustiosa: que un alumno puede ser una exigencia.

Corría el año 43, o tal vez el 44 y hacia poco que había descubierto el mundo fabuloso de la lógica moderna. El curso que dictaba era muy elemental pues los estudiantes de aquella época no estaban acostumbrados a considerar el entrenamiento en disciplinas formales como parte integrante de la formación filosófica. Naturalmente, Augusto Salazar Bondy se aburría y desde la primera clase tuve la impresión de que había asistido a mi curso con la ilusión de adquirir una sólida formación lógica. Era evidente que exigía mucho más de lo que yo estaba ofreciendo.

Con esa discreción entre lejana y serena que lo caracterizaba, no dijo nada ni hizo comentario alguno. Pero yo ya sabia a que atenerme y no podía resignarme a la situación. Después de unas cuantas clases lo llamé y le planteé el problema con claridad: su nivel era demasiado alto para el curso que estaba haciendo; si el contenido fuera lo que él necesitaba, el noventa por ciento de la clase se vería en apuros. Lo libere de asistencia, le proporcione bibliografía, le ofrecí libros, y, desde ese momento, comenzó una amistad que no termino nunca mientras ambos vivimos.

La amistad se intensifico cuando asistió a un seminario que realice en 1946 sobre Whitehead. Salazar se distinguió, a pesar de su condición de estudiante, como un joven maestro, y gracias a sus intervenciones el seminario adquirió relieves auténticamente filosóficos.

En esos años, como un reguero de pólvora, la fenomenología y el existencialismo habían invadido el pensamiento de habla hispana. La mayor parte de los pensadores latinoamericanos importantes seguían ambas corrientes. Augusto Salazar Bondy, como estudiante, no podía sustraerse al condicionamiento del espíritu objetivo. Sin embargo ya nadaba un poco contra la corriente pues, aunque había comenzado, como todos, con Husserl y Heidegger, Hartmann y Scheler y un poco también con Ortega, no encontraba en ellos el rigor que buscaba.

Augusto y sus tres hijas, Anee, Ina María y Belisa.

ASB y sus tres hijas, Anee, Ina María y Belisa (falta Laín) en Lima.

A pesar de su juventud, Salazar se preocupaba por la historia de las ideas, y el hecho de que yo insistiera en la necesidad de utilizar métodos de análisis filosóficos más rigurosos que los tradicionales, como la lógica matemática, era motivo de acercamiento y coincidencia. Recuerdo que estaba preparando ya su tesis doctoral y que sosteníamos largas conversación sobre el tema elegido: la naturaleza de los objetos abstractos que el, de acuerdo a la terminología de la época, llamaba ideales. La tesis se desplegaba en el horizonte de la fenomenología, pero con fuertes acentos críticos. Lo que mas me llamaba la atención en su pensamiento, aun juvenil, era la honestidad absoluta, la ausencia total de subjetivismo y la originalidad que derivaba no del prurito de demostrar, como tantas veces sucede, su erudición y su talento, sino de la rara capacidad de repensar por si mismo el pensamiento de los grandes.

Pocos años mas tarde publica su tesis en forma de libro, con el titulo Idealidad e irrealidad e ingresa de inmediato a la primera fila de la filosofía peruana. Por la misma época publica los resultados de sus primeras investigaciones sobre historia de las ideas: La filosofía en el Perú, panorama histórico. Y desde entonces su pensamiento queda firmemente dibujado. Es un pensamiento centrado en dos fuentes: la histórica y la especulativa, una tela sólida y a la vez flexible cuya trama es la acción humana y cuya urdimbre es la propia dinámica de la meditación racional. A través de la meditación racional. A través de la historia Augusto Salazar Bondy llega a la convicción de que la filosofía no puede ser ajena a los acontecimientos humanos, por que no es producto abstracto de la mente encerrada en si misma, sino una expresión directa de la existencia, una manera fundamental de ser, el modo racional como los hombres resuelven los graves problemas que acosan sus vidas. Una vez entrevista la relación entre filosofía y la vida, tenía que percibir la relación entre la filosofía y la acción. Porque resolver un problema humano es ofrecer un criterio para la acción. Por eso desde muy joven comienza a meditar sobre los problemas del Perú y sobre la posibilidad de utilizar la reflexión filosófica para encontrar criterios de solución.

30. Con amigos en México, 1949 

Augusto Salazar Bondy con Leopoldo Zea en México en 1949

A través de la dinámica intrínseca al pensamiento, Augusto Salazar Bondy se eleva a una visión que seria decisiva para su trayectoria filosófica: el pensamiento no es un mero instrumento para la acción, no es puro juego de convenciones útiles; hay algo en el que es constitutivo, que exige un desarrollo orgánico que no puede alterarse a voluntad. El pensamiento se manifiesta a través de la historia, en la acción y para la acción, pero se constituye a través de leyes propias que no pueden ser alteradas por contingencias empíricas. Esta naturaleza del pensamiento exige el conocimiento preciso de las leyes y principios sin los cuales es imposible llegar al conocimiento verdadero. En un comienzo Salazar quedo profundamente impresionado por este descubrimiento, producto de su propio repensar la filosofía en su historia y es natural que se dejara influenciar por ese intento impresionante de salvar el racionalismo clásico que es la Fenomenología. Más poco a poco gracias a su sentido histórico y a su propio poder de análisis, va superando el racionalismo ingenuo para adoptar una posición que podría denominarse racionalismo crítico. Salazar sigue convencido de que hay una estructura constitutiva de la facultad que llamamos razón, pero que no es tan fácil descubrirla y sistematizarla. Las variaciones históricas impuestas por influencias tremendamente complejas cubren a veces lo esencial y hacen que la mente confunda lo contingente o accesorio con lo básico. El rigor exigido por la investigación de los principios del conocimiento, es mucho mas sutil y difícil de lo que el había creído en un comienzo.

Decidido a no escatimar ningún esfuerzo con tal de aclarar la abismal problemática que le ha hecho descubrir su investigación sobre los principios del conocimiento, decide ampliar su formación y adquirir todos los instrumentos de análisis disponibles para poder enfrentarse a ella con probabilidades de éxito. Viaja a Europa y e la Escuela Normal de Paris se dedica a una ascesis implacable de formación técnica. Estudia matemáticas superiores y lógica moderna, pero sin olvidar su interés por el hombre y las relaciones de la filosofía con la acción. Entra por eso en contacto con las diversas tendencias de la filosofía política, estudia a fondo a Marx, a Sastre, a Camus, adquiere conocimientos sistemáticos y profundos en todo lo concerniente a ciencias sociales, economía, antropología, especialmente sociología.

En esta época, a comienzos del 52, becado por la UNESCO viajo yo mismo a Francia nos encontramos en una etapa de nuestras vidas caracterizada por el afán de adquirir formaron técnica. Es una de las etapas más dinámicas y fecundas de nuestra amistad. Nos vemos regularmente. Casi siempre soy yo quien lo va a buscar a la famosa Rue d’ Ulm. Salazar es alumno regular, no tiene tiempo para salir. Como becario de la UNESCO, yo dispongo de libertad. Almorzamos en pequeños restaurantes de estudiantes, paseamos por las calles y parques de Paris, una y otra vez nos encontramos en los museos y hablamos, hablamos hasta la saciedad hora tras hora, discutiendo lo que estamos estudiando. En esencia estamos de acuerdo, hemos comenzado a llegar a las mismas conclusiones, nuestras trayectorias filosóficas, a pesar de múltiples diferencias de matiz, adquieren direcciones paralelas para no perderlas nunca mas.

Los dos estamos convencidos de que la filosofía es, antes que nada un ideal de vida y que, en consecuencia, es una manera de enfrentarse a la realidad humana.
La filosofía consiste en tomar a la razón como criterio supremo en decisión y, por eso, no tiene sentido filosofar con las espaldas vueltas a la realidad social. Ser filósofo es utilizar el conocimiento racional para resolver problemas humanos y en consecuencia, problemas de acción. La filosofía no puede estar alejada de la política, el filósofo no puede desinteresarse de la praxis. Ser filósofo es estar decidido a enfrentarse a los problemas reales, con todos los riesgos que ello significa. El filósofo tiene una doble misión; primero, decir como es, y segundo, decir como debe ser el mundo. Pero si el filósofo debe utilizara su razón para decidir sobre el mundo debe antes que nada, saber manejarla y esto quiere decir que debe ser un hombre que haya buceado hasta las últimas profundidades del pensamiento abstracto y que conozca todas las técnicas de análisis que permiten llegar a conclusiones objetivas. Esta segunda convicción fue decisiva en el pensamiento de Salazar. Y se debe, a no dudarlo a los estudios de lógica y de matemáticas que realizo en Paris. Fue su capacidad de dilucidar la estructura del pensamiento racional y de vivir su dinámica y su desarrollo, lo que le permitió comprender la verdadera esencia de la filosofía y lo que lo salvo del fácil relativismo histórico o del mas fácil aun, relativismo político, según el cual la filosofía no es sino la expresión directa de la ideología del grupo dominante.

La convicción compartida de que la filosofía es criterio de decisión para la acción humana nos lleva a ambos a meditar sobre el hombre, su situación en la historia. Sus posibilidades de liberación, de formación de una sociedad fundada en la razón y no en la arbitrariedad. Es en estos meses de Paris en donde comienza a formarse el interés y sobre todo la actitud que nos conduciría al humanismo. Y es también en esta época donde surge nuestra primera polémica. Polémica cordial sobre un trasfondo común, polémica estimulante, objetiva, tan objetiva que nunca fue motivo de discordia sino, mas bien, de acercamiento. Debido a diferencias de temperamento, Salazar se va interesando cada vez mas por la filsofia existencialista de carácter metafísico, se in teresa por Heidegger y sobre todo por Sastre. Yo me intereso mas, en cambio, por la filosofía existencialista no metafísica, sobre todo por la de Camus.

38. Congreso de Filosofía, México, 1950

Augusto Salazar Bondy en el Congreso de Filosofía de México en 1950

Esta diferencia hizo que nuestra manera de aplicar la filosofía a la fundamentación de la praxis política tuviera un punto de partida diferente. Ambos coincidíamos en considerar que el humanismo es el único fundamento adecuado de una acción que sea capaz de liberar autenticmante a los hombres. Pero el creía que el humanismo debía fundarse, a su vez, en una teoría del ser del hombre, es decir, en una base del hombre, es decir, enana base metafísica mientras yo proponía un humanismo postulacional o axiomático para evitar el recurso a conceptos metafísicos cuya falta de claridad hacían imposible, en mi concepto, partir de principios universalmente aceptables.

Esta diferencia hizo que nuestra manera de aplicar la filosofía la fundamentación de la praxis política tuviera un punto de partida diferente. Ambos coincidíamos en considerar que el humanismo es el único fundamento adecuado de una acción que sea capaz de liberar auténticamente a los hombres. Pero el creía que el humanismo debía fundarse, a su vez, en una teoría del ser hombre, es decir, en una base metafísica mientras yo proponía un humanismo postulacional o axiomático para evitar el recurso a conceptos metafísico cuya falta de claridad hacían imposible, en mi concepto, partir de principios universalmente aceptables.

Las conversaciones y discusiones que tuve con Augusto Salazar en Paris fueron para mi muy importantes. Porque en aquella época ya tenia el una serie de puntos de vista muy alejados de las académico y convencionales y su pensamiento era constante fuente de estimulo e inspiración. Los profundos conocimientos que adquirió en ciencias sociales y su capacidad creadora, hicieron que el antiguo alumno se convirtiera con frecuencia en maestro. Sus planteamientos teóricos y sus análisis de la realidad social y política influyeron en muchas de mis propias concepciones. Quiero por ello, aprovechar de la presente oportunidad, para agradecerle por todo lo que mi propio pensamiento debe al suyo.

Ya ambos hemos regresado al Perú. La Sociedad Peruana de Filosofía esta floreciente. Augusto Salazar Bondy es uno de los pilares. Su enseñanza en San Marcos es señera. Rodeado de una serie de brillantes discípulos, entre los cuales, en lugar principal, están quienes me han antecedido en el uso de la palabra, Salazar Bondy ingresa en su primera madurez y se destaca como el pensador original y el maestro admirado que ha llegado a ser. En esta época, entre el 55 y el 60, su pensamiento adquiere la plenitud. Una plenitud dinámica, que nunca dejo de ser ascensional, de ser cada vez mas completa y rica. Su actividad es extraordinaria. Como maestro se dedica a formar a los jóvenes que destacan en la filosofía y a inculcar en ellos sus propios ideales filosóficos. Pero como pensador que vive de acuerdo con sus ideas, se dedica a la predica de sus doctrinas y al esfuerzo decidido para llevarlas a la practica. Comienza, así, a intervenir en política y en poco tiempo es reconocido como uno de los pensadores políticos mas destacados del Perú y de América Latina.

36. En Maguncia, Alemania, con los Dres. Gerhard Funke, Thedor Ballauff y W. Th. Elwart, en 1960.

ASB en Maguncia, Alemania, con los Dres. Gerhard Funke, Thedor Ballauff y W. Th. Elwart, en 1960.

En esta etapa de su vida da un paso que debería ser decisivo para su trayectoria filosófica de los últimos años: supera definitivamente su posición fenomelógica y adopta los métodos de la nueva filosófica analítica practicados por la escuela de Oxford. Este viraje es una de las etapas mas interesantes de su pensamiento y uno de los que mas nos acercaron intelectualmente. Al adoptar los métodos de la filosofía analítica, Augusto Salazar Bondy da el ultimo paso hacia el rigor intelectual que persiguió desde sus primeros años de pensador. De acuerdo con el rigor exigido por la marcha de su propio pensamiento, se prohíbe así mismo aceptar como conocimiento objetivo todo lo que no es suficientemente claro. Por eso el análisis de las significaciones es considerada por el como la condición necesaria de todo filosofar eficaz.

Apenas adoptado el método comienza a aplicarlo y llega pronto a una serie de planteamientos novedosos que constituyen, a no dudarlo, su principal porte a la filosofía peruana y latinoamericana. Porque, su interés filosófico central, en momentos en que adopta el nuevo método, es el hombre, la acción humana, la transformación de la sociedad. De acuerdo con su convicción inicial de que la filosofía debe utilizarse como criterio de la acción, sus investigaciones se han ido orientando cada vez más en torno de los grandes problemas políticos de nuestro tiempo, del Perú, de América Latina y del mundo. De acuerdo con la filosofía tradicional, esta temática, debido seguramente a su profundidad e importancia, había sido siempre poco rigurosa. La filosofía analítica ofrece la oportunidad de rigurorizarla. Es así como Salazar Bondy inicia una veta de profundización que lo lleva a planteamientos desarrollados notables. Desde el punto de vista metodológico es el primero en el Perú en publicar trabajos de filosófica analítica de los lenguajes naturales y desde el punto de vista de la temática es uno de los primeros en América Latina en apolcar la filosófica analítica en temas de de ética y de filosofía política. Resultado de esta nueva trayectoria son sus dos libros, en mi concepto, los más importantes publicados por el: Entre Escila y Caribdis y Para una filosofía del valor.

En el primero plantea el problema de la dominación cultural y desarrolla de manera sistemática las consecuencias políticas de su posición humanista. En el segundo expone con rigor nuevo en el campo de la axiología su pensamiento sobre la esencia del valor y sobre la manera como interviene en la praxis humana.

El tema de la dominación cultural adquiere especial relieve en su pensamiento porque comienza apenas a ser explotado. A pesar de que el tema de la dominación se origina en el tema ya clásico de la alineación y de la ideología, se ha desarrollado de m manera poco sistemática. En relación al dominio cultural de los países desarrollados sobre los del Tercer Mundo, no se ha hecho prácticamente nada. Salazar comprendió que mientras no se ha hecho prácticamente nada. Salazar comprendió que mientras no se planteara el tema de manera rigurosa no podía elaborarse una verdadera filosofía de la liberación humana. Decidió por eso, dedicar sus mayores esfuerzos a plantear y explayar una filosofía sistemática de la dominación. Cuando lo sorprendió la muerte había elaborado ya el esquema de una amplia investigación en la que iba a utilizar incluso técnicas de formalización para analizar las relaciones de poder. Creo que es una perdida irreparable para la filosofía peruana y latinoamericana que su obra sobre este tema haya quedado inconclusa. De todas maneras, lo hecho es una base sólida desde la que sus discípulos podrán seguir la vía emprendida. Es un legado que constituye un esplendido desafío para las nuevas generaciones de la filosofía peruana.

En todo este proceso cumplió una función esencial el hecho de que Augusto Salazar Bondy se hubiese mantenido firme en la doble visión de la filosofía que tuvo desde su primera juventud y que consolido definitivamente en Paris; la filosofía no puede separarse de la vida, no puede aislarse de la historia de su tiempo, pero no debe concebirse como mero instrumento para la acción, como mero producto de la actitud pragmática, sino como resultado de un dinámico autónomo de la razón. Es por eso que, cuando llega a un estado de madurez filosófica, se ve obligado a adoptar el método analítico. Y también por eso, que a pesar de su entusiasmo por el nuevo método solo lo considera como condición necesaria de la vida filosófica, pero no como condición suficiente. Para poder plantear los problemas filosóficos es imprescindible analizar con precisión la significación de las palabras, mas los problemas filosóficos rebasan el puro análisis de las significaciones.

Fue esta, otra de las grandes coincidencias que tuvimos. Cuando a su regreso de Europa se reincorpora a la Sociedad Peruana de Filosofía y comienza a orientar su pensamiento cada vez mas hacia el rigor y hacia el problema del hombre, tenemos nuevamente largas conversaciones. Más largas y apasionantes que nunca y probablemente el tema que mas abordamos es el de la necesidad de conciliar el rigor intelectual con la profundidad y el vuelo de la especulación filosófica. Estamos ambos de acuerdo en que no puede ya filosofarse a la manera de los románticos del siglo XIX. El abuso del lenguaje debe ser erradicado de la filosófica. Estamos de acuerdo en que el método analítico es hoy día imprescindible para hacer filosofía autentica. Pero estamos también de acuerdo en que es urgente salvar la autenticidad de la temática filosófica y en que el rigor analítico solo es útil si se aplica a temas de importancia y no impide que se trate de llegar a conocimientos objetivos sobre determinados contenidos. Creemos que es urgente evitar que las nuevas generaciones filosóficas peruanas caigan el dogmatismo analítico, en la unilateralidad que recorta el vigor del pensamiento filosófico y lo transforma en flor de invernadero, donde lo humano es olvidado por lo formal y lo bizantino. Estamos convencidos de que la filosofía es el instrumento supremo, desde el punto de vista cultural, de la lucha por la liberación de los hombres. En este sentido, Augusto Salazar Bondy ha realizado una labor decisiva en beneficio de la filosofía peruana. Si hubiera caído en el dogmatismo analítico, habría arrastrado con el un conjunto de brillantes discípulos y no habría orientado su pensamiento hacia el tema trascendental del hombre y de su lucha por la liberación.

No voy a hablar sobre la manera como Augusto Salazar Bondy luchó para realizar sus ideas. Quiero dejar constancia de que fue ejemplar. El coraje filosófico del que nos habla Sócrates fue una de sus cualidades más notables. Fue este coraje el que lo llevo a asumir una posición revolucionaria y a comprometerse a fondo políticamente cuando tuvo la oportunidad de actuar para realizar ideas. Pero lo que mas admire siempre en el es que no olvidó nunca el origen de sus ideas ni la razón ultima de su trayectoria. Augusto Salazar Bondy fue un filosofo que vivió su filosofía hasta las ultimas consecuencias. Por eso fue revolucionario cuya meta no fue nunca la destrucción irresponsable, ni el poder por el placer de ejercerlo. Su meta fue solo una, cumplir con la misión del filosofo, cumplir con la meta señalada por el ideal de vida racional, cumplir sin concesiones ni deformaciones de su pensamiento con los dos altos fines que persigue todo filosofo autentico; decir primero cómo es, y luego cómo debe ser el mundo.

33. Buenos Aires, 1973.

ASB en Buenos Aires, 1973.

En: Textual, numero especial dedicado a la memoria de Augusto Salazar Bondy, pp. 131-134.
Discurso leído por el autor en el homenaje que la Sociedad Peruana de Filosofía rindió a Augusto Salazar Bondy el 3 de abril de 1974 en la sede central del Instituto Nacional de Cultura.

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