Boceto de la perseverancia, Pedro Zulen

121901

Pedro Zulen

Por Pedro Zulen

Así como el Océano es incansable, lanzando sus ondas sobre las riberas, así es la perseverancia. Así como la inmensa mole líquida sigue impertérrita su obra de intraremecimiento molecular, los seres humanos dotados de perseverancia llevan adelante los planes que se proponen, sin desmayar ante el pensamiento de la lejanía de un triunfo, sin sobrecogerse ante los peligros esperados o inesperados que se hallen en el camino de su consecución. Pero, así como pertenece a un Océano la capacidad de poner conmoción a las playas de todo un planeta , así solamente los hombres de carácter, los hombres nacidos para la lucha, los hombres que llevan en sí el sentimiento de la acción, son capaces de la perseverancia. Estos hombres, objetivación de energía, son como las olas marinas del medio social en que viven, porque su tendencia es siempre estar sobre su superficie, a la altura mayor, en el ramo de la actividad sociológica asumida.

La perseverancia no es una cualidad corriente entre los hombres, por eso el perseverante siempre llama la atención de sus semejantes. Porque, perseverar es luchar, y luchar sin doblegarse ante algún contratiempo; poner toda la energía debida en servicio de una causa determinada; poseer una fortaleza de espíritu tal para poder avenirse a que el éxito buscado, sea, si se halla, la coronación final de una serie de derrotas precedentes o de triunfos parciales. La perseverancia es la acción que perdura y vive en el tiempo para hacer, dentro del concepto de relatividad de lo terreno, las cosas más estables de la vida humana.

El esfuerzo del hombre perseverante, así no lograse el fin propuesto, jamás se pierde; porque sirve de escuela viva, de lección educadora a los demás hombres, estimulándolos hacia la práctica, hacia la acción, hacia la vida misma.

Hay cosas en la vida social como en la vida individual, que todos los hombres convienen que deben hacerse, pero que para lograrse sólo se requiere perseverancia. No se han hecho de otro modo las grandes campañas de reforma social de los pueblos. Roberto Peel, logrando, al frente de su liga, la introducción del librecambismo en Inglaterra; Emilio Zola, haciéndose una personalidad literaria con el realismo; he allí dos ejemplos de perseverancia social y en lo individual.

 Ante aquellos problemas del individuo y de la sociedad, unos tienen el entusiasmo en el comienzo, pero les falta el entusiasmo perenne; en otros términos, les falta la condición intrínseca de la perseverancia. La médula de la perseverancia es, pues, un sentimiento antes que una convicción de nuestra razón, antes que un propósito meramente formal de nuestro intelecto. El sentimiento de su doctrina, que era el nervio de su perseverancia, llevó a Cristo al calvario; pero su credo se expandió entre los hombres, fundando una religión sobre la tierra.

En Chucuito, en una tarde de marzo, mientras por el dorso de la Isla de San Lorenzo, el ocaso se hundía en la penumbra.

*Publicado en El Deber Pro-Indígena, Lima, N°7, Lima, abril de 1913, p. 56-57.

Una respuesta a “Boceto de la perseverancia, Pedro Zulen

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s