Quiroz Ávila, Rubén. Ni calco ni copia. Antología de la filosofía peruana contemporánea. Lima, Ediciones Solar, 2019; pp.310.

Segundo Montoya  Huamaní  (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

Antes de valorar en su justa medida el libro de un notable filósofo, poeta y maestro como Rubén Quiroz,  quisiera ensayar —de manera esquemática— su posible ubicación dentro de la tradición del pensamiento crítico peruano y, particularmente, dentro del movimiento filosófico sanmarquino de las primeras décadas del presente siglo.

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Un posible despliegue del filosofar peruano y latinoamericano descentrado de Europa se remonta a José Carlos Mariátegui y su pregunta, en un artículo de 1925: «¿Existe un pensamiento característicamente hispano-americano?»[1] Su respuesta era leibnizianamente optimista y profética: «El espíritu hispanoamericano está en proceso de elaboración». Cuarenta y tres  años después, Augusto Salazar Bondy, en su libro de 1968, retoma la pregunta «¿Existe una filosofía de nuestra América?»[2] Su respuesta fue al mismo tiempo un diagnóstico y una posibilidad: nuestra filosofía es inauténtica y solo podrá ser auténtica cancelando las estructuras de dominación.

Pocos años después —en 1974 y 1981— Francisco Miró Quesada, en dos de sus libros sobre historia de las ideas, se preguntaba por la posibilidad de un «proyecto»[3] y la «realización»[4] de un filosofar auténtico latinoamericano. Su respuesta era optimista aunque universalista y eurocéntrica.  Años después, en 1986, 1988, 1989 y 1999, David Sobrevilla —discípulo de Salazar Bondy  y maestro de Rubén Quiroz— buscaba respuestas a todas estas inquietudes a través de un «programa  de investigación»  que denominó «repensando la tradición» occidental y, luego, nacional[5]. Por último, María Luisa Rivara, —discípula de Salazar Bondy— continuó  la «búsqueda de un pensamiento “propio”, “creativo” y “original”, que jugara como fondo de su quehacer intelectual. Su obra se caracteriza por una sólida formación historiográfica y un esfuerzo sistemático por dar cuenta de la génesis de los itinerarios filosóficos en América Latina y el Perú»[6]. Todas estas preguntas, inquietudes y reflexiones son valiosas no tanto por las respuestas, críticas y polémicas que provocaron, sino por el hecho mismo de que son problemas y reflexiones que evidencian la toma de conciencia de la imperiosa necesidad de pensar por nosotros mismos en y desde —el Perú y América Latina—  un locus de enunciación marcado por el colonialismo y la colonialidad.  Con esta esquemática presentación de problemas, respuesta y búsquedas se sugiere la genealogía de un movimiento intelectual y filosófico diferente. En efecto, se trata del «proyecto» y «realización» de un filosofar diferente. ¿Qué lo hace diferente? Su lugar de enunciación y la actitud crítica —no meramente reproductora y sucursalera— frente a los problemas, agendas y categorías  propias de la filosofía europea. Es decir, todo conocimiento está localizado y marcado por la experiencia del lugar y, por ende, tiene gestos y compromisos geo-corpo-políticos;  pues no es lo mismo filosofar en Nueva York, Tokio o Paris, que en México, Bogotá, Cuba o Lima.

Creemos, sin lugar a dudas, que el libro de Rubén Quiroz, se mueve, transita y apuesta —dentro de estas genealogías— por un «pensar filosófico diferente».   No es casual que de  todos los rótulos, filosofemas y aforismo habidos y por haber en la historia de la filosofía europea y latinoamericana, Rubén Quiroz haya elegido —estratégica e inteligentemente, como título de su Antología— «Ni calco ni copia».  Pero, ¿qué significa?, ¿de dónde la extrajo?, ¿y por qué la razones? El filosofema pertenece a la revista Amauta, dirigida por José Carlos Mariátegui, en su sección especial «Aniversario y balance»,  N° 17, Año II, Lima, Setiembre de 1928, donde dice lo siguiente: «No queremos ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano. He aquí una misión digna de una generación nueva». Esto significa que con Mariátegui se realiza una opción de lectura  y de praxis diferente de Marx, a partir de la experiencia de la realidad latinoamericana. Es decir, una opción teórico-política descentrada del marxismo europeo —en su versión más creativa y original— la propone Mariátegui en los 7 ensayos y en otros textos.

Ciertamente, Rubén Quiroz —sin ser marxista o antimarxista— pertenece a esa «generación nueva» de la que hablaba Mariátegui porque sabe que tiene una «misión» irrenunciable en aras del posicionamiento y difusión de la filosofía peruana y latinoamericana. Ejerce esta «misión» difícil —y a contracorriente de las políticas educativas neoliberales  que reducen los espacios y financiamiento a las carreras de humanidades—  desde las aulas universitarias de la Facultad de Letras de San Marcos, donde otrora enseñaban Francisco Miró Quesada, Augusto Salazar Bondy, David Sobrevilla, María Luisa Rivara,  Vítor Li-Carrillo,  Juan Abugattás, entre otros notables maestros.

Ahora vamos describir y comentar el contenido de la Antología. Está compuesta de una breve introducción y trece estudios preliminares por cada texto y filósofo seleccionado. La introducción lleva por título «La filosofía peruana contemporánea». Aquí nos habla de cómo el «viejo mito» de que «la filosofía es una invención cultural exclusiva de  Occidente» (p.3), se convierte en un patrón de lectura  dominante en Latinoamérica. Se trataría de una «estrategia hegemonizante» que oculta un modelamiento de la realidad según la cual «solo lo europeo y estadounidense  tiene las características civilizatorias ideales y ansiadas» (Ibíd.). Luego, todo lo demás es signo de barbarie.

En efecto, para Rubén, el hecho de «pensar en español se vuelve un atrevimiento», un acto de insubordinación frente al prejuicio helenocéntrico  y eurocéntrico de que solo se piensa con rigor y complejidad en lengua griega, alemana, francesa o inglesa. En consecuencia, la publicación de esta Antología representa un acto de desobediencia epistémica frente a la perspectiva eurocéntrica. En tal virtud, Rubén nos presenta un repertorio contemporáneo de nuestro, más lúcido y potente, filosofar peruano.

Los estudios preliminares llevan por título «Los filósofos contemporáneos» y como subtítulo el nombre de cada uno de ellos en el orden siguiente: Francisco Miró Quesada, Augusto Salazar Bondy, David Sobrevilla, Edgar Montiel, María Luisa Rivara, José Ignacio López Soria,  José Carlos Ballón,  Teresa Arrieta, Juan Abugattás, Augusto Castro, Pablo Quintanilla, Victor Mazzi, Zenón Depaz.

Los textos seleccionados son los siguientes: «Universalismo y latinoamericanismo» de Francisco Miró Quesada; «El comienzo del filosofar» de Augusto Salazar Bondy; «El inca Garcilaso y la independencia de las Américas» de Edgar Montiel; «En torno a la identidad nacional» de María Luisa Rivara; «El principio de la interculturalidad y la filosofía de la plenitud» de José Ignacio López Soria; «Ética, modernidad y autoritarismo en el Perú actual» de José Carlos Ballón; «Ética ambiental. Del dominio al respeto a la  naturaleza» de Teresa Arrieta; «Latinoamérica el reto de la redefiniciones» de Juan Abugattás;  «La filosofía entre nosotros. Cinco siglos de filosofía en el Perú» de   Augusto Castro; «Interpretando al otro: comunicación racionalidad y relativismo» de Pablo Quintanilla; «Kay, pacha, yachay. La reflexión y el saber en el Tawantinsuyo» de Victor Mazzi Huaycucho; «Experiencia cósmica y dinámica social en el Manuscrito de Huarochirí»  de Zenón Depaz.

[1] Cfr. ¿Existe un pensamiento hispano-americano?, en Temas de Nuestra América. Lima: Editora Amauta, 1986, pp.22-25.

[2] Cfr.  ¿Existe una filosofía de nuestra América? Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2013, pp.431-517.

[3] Cfr. Despertar y proyecto del filosofar latinoamericano. México: FCE, 1974.

[4] Cfr. Proyecto y realización del filosofar latinoamericano. México: FCE, 1981.

[5] Cfr. «David Sobrevilla (1938- )», en  El pensamiento filosófico latinoamericano, del Caribe y “latino” (1300-2000).  México: Siglo XXI, p.930.

[6] Cfr. «María Luisa Rivara de Tuesta (1930- )», Op. cit., p.929.

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