Carlos Castaneda, el viaje definitivo

Por: Carlos Reyes Álvarez, filósofo, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Hace algún tiempo, un paisano y amigo me dijo: Los cajamarquinos somos metafísicos. Entendí que lo decía porque le hablé, un poco antes, de la obra del filósofo cajamarquino Mariano Iberico. Sin embargo, no decía algo de rehusar. Y no se trata de que los cajamarquinos seamos ‘metafísicos’, sino que el ser humano es metafísico. Octavio Paz, en el prólogo de Las enseñanzas de don Juan, escribe que el ser humano es un ser espiritual desde sus orígenes; algo que se puede rastrear desde el paleolítico, cuando empezamos a enterrar a nuestros muertos.

En este artículo pretendo hablar de los postulados centrales de Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento, de nuestro paisano Carlos Castaneda (1925 – 1998), cumpliendo con la misión de reivindicar su vida y obra a propósito del cumplimiento de los 22 años de su fallecimiento.

Carlos Castaneda nació en Cajamarca el año 1925, estudió la primaria en la ECarlos_Castaneda_2scuela Fiscal ex 91 y la secundaria en el Glorioso Colegio San Ramón, aunque los dos últimos años los concluyó en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe en Lima, en donde también estudió por algunos años en la Escuela Nacional de Bellas Artes (Gaytan). Migró a EEUU en 1951 y no volvió más. Falleció en Los Ángeles, California, en 1998.

 

Hablar de Carlos Castaneda supone remitirnos a un momento histórico, a la Guerra Fría, época de mucha tensión y preocupación en el mundo entero debido a la pugna entre EEUU y la URSS por subsumir a la mayor cantidad de países debilitados por la segunda guerra. La obra de Carlos Castaneda no se comprende fuera de este contexto. Nuestro autor tenía 21 años en 1946, cuando inicia la Guerra Fría y fallece en 1998, siete años después de que se desvaneciera la URSS y ocho de la caída del muro de Berlín.

Carlos Castaneda llega a EEUU en 1951, en un ambiente de gestación de los primeros síntomas contraculturales. La generación Beat y la generación Hippie aparecen en las décadas del 50’ y 60’, respectivamente, propugnando ideas de libertad, de amor, de paz, de cuidado de la naturaleza, de la posibilidad de entender el mundo de otra manera; criticando al orden establecido, al autoritarismo, la sociedad de consumo. La música psicodélica, el rock and roll, el jazz, el folk, fueron los géneros musicales preferidos. Más tarde, en las décadas del 70’ y 80’, se produce un redescubrimiento de Castaneda por la revolución de la música trance (Alaska). Hoy se siguen vendiendo sus libros, casi como si el cuestionamiento a los cánones occidentales no hubiera desaparecido. Carlos Castaneda estudió antropología en la Universidad de California en los años 1959 – 1964 aprox.

No hay mucha data de lo que hizo Carlos a lo largo de la década del 50’ en EEUU, sin embargo, el año 1968, en pleno epicentro de la pandemia contracultural, Castaneda publica su primer libro, Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento en EEUU. El mismo año en que se da la Revolución de Praga en Checoslovaquia (un serio cuestionamiento a las imposiciones soviéticas), el Mayo del 68’ francés (unión de estudiantes y obreros contra la sociedad de consumo, el desempleo, los bajos salarios, el capitalismo en suma), los The Beatles publican el disco The White Álbum en Inglaterra (Jhon Lenon fue un activista pacifista durante estos años) y en EEUU se envían contingentes militares a Vietnam mientras Martin Luther King viene luchando por los derechos civiles de la población afrodescendiente. En Latinoamérica se produjo la Revolución Cubana en 1959, después de ella, eclosionaron varias guerrillas comunistas y desertantes del comunismo, que tenían como modelo a los cubanos, con su contraparte en los golpes de estado militares promovidos desde Washington. El boom de la literatura latinoamericana representa, también, una reacción contra el establishment. Son años de mucha efervescencia política y cultural.

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En Las enseñanzas de don Juan el autor nos narra una experiencia que tuvo con don Juan Matus, hijo de indígena del pueblo yaqui, del México antiguo. Don Juan Matus era depositario de una sabiduría milenaria, un sistema de pensamiento y de vida distintos. Carlos, era un hombre moderno-occidental, quien aparece primero como un acucioso estudiante de antropología y después, como un aprendiz de la sabiduría indígena: pronto toma la decisión de convertirse en un chamán.

El movimiento contracultural, ávido de discursos y literaturas contra hegemónicos, aceptó rápida y apoteósicamente el libro y al autor. Se convirtió en un best seller. Con el tiempo, se vendieron 30 millones de copias y se ha traducido a más de 15 idiomas. Hoy el Fondo de Cultura Económica de México posee los derechos de autor. Varios personajes del mundo del arte y la cultura occidental, como George Lucas, director de Star Wars; las hermanas Wachowski, directoras de Matrix; Federico Fellini, Jhon Lenon, Alaska y Dinarama, The Eagles, entre otros, han sostenido que esta obra influenció en sus producciones artísticas. Los filósofos franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari citan su obra en ‘Mil Mesetas’.

Algunos sostienen que su trabajo, en un inicio universitario-académico, degeneró convirtiéndose en literatura de ficción. Creemos que sí existió un cambio, es decir sus obras fueron pasando poco a poco de la antropología académica, a la antropología, literatura, religión, psicología y filosofía – entendidos en sentidos amplios -, pero no han perdido valor. Todo lo contrario, la rigurosidad académica fue una atadura a su propósito. Hablar del conocimiento y de la realidad desde una sola disciplina y por más, científica eran barrotes de hierro a sus objetivos. Le dictaban normas y protocolos alineados con una forma de conocimiento que le impedían acercarse y comprender el ‘objeto de estudio’. Solo le quedó una salida: renunciar a esa episteme y fluir por varias disciplinas. Fue libre.

Las enseñanzas de don Juan es el primer y más importante libro de toda la saga de Carlos Castaneda. Incide, como ya lo sostuvimos, en el tema del conocimiento. Tiene varios giros verbales que nos traen al recuerdo frases y tópicos de filósofos occidentales como Wittgenstein, Hegel, Nietzsche, los románticos alemanes, Klages, Bergson, y problamente peruanos como Mariano Iberico, entre otros. Castaneda, tiene como tema central en el libro Las enseñanzas de don Juan una llamada forma yaqui de conocimiento, un conocimiento indígena, que confronta al conocimiento occidental, en un momento de cuestionamiento de este último. Algunos de sus estudiosos sostienen que Castaneda mostró el mundo chamánico al mundo occidental y ahí reside su gran valor (Concha Labarta). Por él fue ‘descubierto’.

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A inicios del siglo XX, el filósofo Henri Bergson planteó una filosofía del tiempo y del movimiento, que se volvió muy popular, vendió una gran cantidad de libros y brindó una serie de conferencias y clases, en medio de una crisis cultural por el neocolonialismo y la Primera Guerra Mundial. Afirmaba Bergson, desde la trinchera de la metafísica, que la forma de conocimiento predominante del positivismo, la inteligencia, de tipo representacionalista, había entrado en crisis, por lo tanto, propuso una nueva forma de conocimiento: la intuición, herramienta para acceder a la ‘durée real’, un tiempo que fluye permanentemente, como los hechos energéticos de don Juan al que se logra acceder por modificación de la ubicación del ‘punto de encaje’, la percepción cultural-occidental. Ambos, Bergson y Castaneda, postularon la libertad como esencia del conocimiento y la realidad. Podemos sostener, sin exagerar, que Castaneda fue el Bergson de la segunda mitad del siglo XX, claro está, desde las trincheras de la antropología, la literatura, la religión, la psicología y la filosofía.

Las enseñanzas de don Juan.

La lectura dominante es que este libro tiene una dimensión antropológica y literaria. Y hay una pugna. Algunos la consideran una obra puramente antropológica, otros puramente literaria, al punto de llamarlo “mentiroso” ya que sostienen que recrea una obra de ficción afirmando él que se trata de historiales reales. Sin embargo, pienso que además de antropológica, literaria y religiosa, es filosófica. Fluye libremente por todas estas disciplinas. De hecho, Castaneda utiliza varias veces la palabra filosofía.

El libro narra las enseñanzas que don Juan Matus, jefe indígena yaqui, brindó a Carlos Castaneda. El título del libro ya dice mucho: habla de enseñanzas. Enseñanzas que una persona, con una forma cultural particular, brinda a otra. Es una transmisión de saberes. Sin embargo, Castaneda, aclara que se trata de dos saberes distintos e incluso opuestos y atribuye un nombre a cada uno: un saber chamánico frente a un saber moderno. Quiso decir tal vez, un saber hegemónico frente a un saber no hegemónico – y contrahegemónico -. Creemos que, de entrada hay un cuestionamiento a la episteme de la modernidad occidental.

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El autor, resalta dos motivaciones que lo llevaron a ocuparse de este tema. Por un lado, el poco tiempo que le quedaba a la existencia de los saberes indígenas por el cerco y arremetida de la cultura occidental; desde hacía poco menos de un siglo, Europa y después EEUU y la URSS se repartieron África, Asia, Oceanía y América, bajo la excusa de estar llevando civilización occidental – orden y progreso – a estos ‘pueblos atrasados’. Por otro lado, el que resultó ser un tema ‘genuino’ al que le tenía que poner ‘esmero’ y ‘seriedad’. Genuino lo interpretamos en el sentido de auténtico, no abordado antes. El mismo refiere que ni la sociología, la antropología, la filosofía o la religión, se ocuparon del tema. Vuelve a mencionar aquí la palabra filosofía.

Carlos trabaja con dos conceptos centrales: cognición y hechos energéticos. En filosofía, cuando hablamos de cognición nos referimos a un tema gnoseológico y de hecho energético, de metafísica. El autor ha entrado en los campos del conocimiento y de la realidad. Aunque en el título del libro, sostiene que aborda “una forma yaqui de conocimiento”, es decir se ocupa de un tema esencialmente gnoseológico.

La cognición implica “procesos responsables de la conciencia de la vida cotidiana, procesos que incluyen la memoria, la experiencia, la percepción y el uso experto de cualquier sintaxis dada” según la sociedad occidental, cuestiones que no se pueden dar de manera distinta. Esa es la principal dificultad con la se enfrentó Castaneda. El propone desde la sabiduría de los pueblos indígenas norteamericanos-mexicanos (en realidad, toltecas, antes de que se construyan estas dos naciones modernas), una forma distinta de conocimiento, perteneciente a una forma cultural distinta. Para el hombre occidental – refiere – la cognición solo existe como un grupo de procesos generales.

Comenta Arana Castañeda, que el trabajo antropológico en el que se aventuró, como parte de una labor académica-universitaria, terminó por llevarlo a adentrarse en la asimilación de esa ‘nueva cognición’ para comprender realmente lo que decía don Juan Matus. Es decir, se tuvo que transformar. De allí que Octavio Paz, sostenga en el prólogo a Las enseñanzas que Castaneda, sujeto que se proponía estudiar al objeto antropológico (indígenas yaquis) acabó ‘hechizado’ por el objeto.

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Una vez que el hombre común – entiéndase, occidental u occidentalizado – haya asimilado esa ‘nueva cognición’ comprenderá que al hombre le depara inevitablemente la muerte; por lo tanto, su lucha no debería ser librada contra el prójimo – concluye el autor – sino contra el Infinito, un vasto “horizonte impensable para el hombre común”, “un área en donde el hombre deja de ser hombre”. Líneas arriba, mencionamos que Castaneda escribió el libro en plena Guerra Fría, una disputa a rabiar entre dos países que amenazaban con destruir el planeta entero. Su amenaza, de hecho, sobrepasaba al hombre mismo. No obstante, este hombre, para el pueblo indígena yaqui, estaba equivocado, su verdadera lucha estaba en otro campo.

Nuestras vidas comienzan y acaban en el Infinito, sostiene Don Juan. Todo está hecho de energía. Cada parte del cosmos es una expresión de energía. Hay dos tipos de energía o fuerzas y tienen la característica de ser opuestas y complementarias, una es llamada energía animada y la otra, energía inanimada. Dentro de la primera existe la energía animada orgánica y la energía animada inorgánica. La energía inanimada no tiene conciencia. Nosotros, humanos, somos energía orgánica, capaz de convertir la energía del universo en datos sensoriales mediante una serie de formas y categorías validadas por nuestra cognición – entiéndase, sistema y reglas de nuestro sistema cultural -. En cambio, la energía inorgánica interpreta la energía del universo en datos sensoriales de cualquier forma, “por incomprensible que sea”.

Viene la parte más interesante. Según don Juan Matus – referirnos a Juan Matus o Castaneda es lo mismo a estas alturas – los indígenas hablan de una gran masa energética a la que llaman “oscuro mar de la conciencia”, la misma que tiene una parte muy luminosa, el “punto de encaje”, en donde ocurre la percepción.

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Parte del ‘secreto indígena yaqui’, es que el sistema de cognición del hombre común, occidental – sistema de interpretación de la energía del universo – sea interrumpida temporalmente, de manera que pueda ver fluir a la energía tal y como se da en el universo. Así, el neófito puede ver a los hombres como conglomerados de energía bajo la apariencia de ‘esferas luminosas’. Los yaquis concluyen que los hombres, ‘esferas luminosas’, están conectados a través de ese punto de encaje a ese ‘oscuro mar de la conciencia’. Los yaquis descubrieron, a lo largo de los años, que ese punto de encaje cambiaba de posición bajo condiciones de sueño normal, de extrema fatiga o de enfermedad o por la ingesta de plantas psicotrópicas. Entonces, vieron como ese punto de encaje, en otra posición, dejaba pasar campos de energía a los que  interpretaban como ‘mundos nuevos’.

Finalmente, el viaje definitivo, es entendido como la culminación de la búsqueda del chamán. Es la posibilidad de la conciencia individual de poder funcionar más allá de la muerte. Se convierte en una conciencia trascendental: llega a ver la energía tal y como fluye en el universo. Al final, el ser orgánico – hombre -, entendido también como energía consciente de sí misma, pero con organismo, se convierte en un ser inorgánico, es decir, una energía consciente de sí misma, pero sin organismo.

FUENTES:

  1. Carlos Castaneda (2002). Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento. México: Fondo de Cultura Económica.
  2. Galindo, Bruno (2019). Cincuenta años del libro que inspiró la frase “Que la fuerza te acompañe”. Link: https://elpais.com/cultura/2019/01/02/actualidad/1546431143_699335.html
  3. Bergson, Henri (2006). Ensayo sobre lo datos inmediatos de la conciencia. Salamanca: Sígueme.
  4. Testimonios y comentarios de Sebastián Pimentel, filósofo; Rosa Gaytan; Juan Jave, compañero de estudios de Carlos Castaneda.
  5. Panelistas que conversan sobre la vida y obra de Carlos Castaneda en una emisora de la televisión española el 2001. https://www.youtube.com/watch?v=xJAg-jmMvTk&t=354s