José Sabogal, el pintor que pensó al Perú

Por Carlos Reyes Álvarez, UNMSM, miembro del Grupo Pedro Zulen.

José Sabogal, hijo del valle de Cajabamba, en Cajamarca, es uno de los pintores que ha peruanizado nuestro Perú, a decir de José Carlos Mariátegui. El Amauta lo llamó “El primer pintor peruano” y José María Arguedas creyó que con su arte había disminuido la distancia entre Lima y las provincias.

Hablar de él es hablar del Perú, definitivamente. Retrató por primera vez a nuestra población nativa al lado de nuestros bellos paisajes, algo que nada extraño debería tener; no obstante, a inicios del siglo XX, este tipo de caracterizaciones en la pintura y en el arte eran inexistentes y mal vistos porque predominaba la visión del mundo de las clases sociales gobernantes, criollas, hispanistas; podemos decir que Sabogal rompió radicalmente con los cánones preponderantes.

Reivindicando al poblador nativo y al paisaje circundante en el arte, ingresó a este amplio movimiento artístico, cultural y político llamado indigenismo – si es que acaso no es él uno de sus fundadores – que no solo caracterizó al indígena como un tema de moda o cliché – o como un ejercicio estético a secas – sino que fue hacia asuntos de fondo: cuestionó las estructuras del poder. El poblador originario permanecía, a 100 años de vida republicana, como un no-ciudadano; siervo al interior de las haciendas. El indigenismo, movimiento de ciudad, de mestizos, de intelectuales y artistas, de alguna u otra forma, promovió la integración del poblador indígena a la nación.

El indigenismo en el Perú se articuló muy bien al vanguardismo de origen europeo. El vanguardismo, corriente artística y cultural, cuestionaba el poder de las burguesías en Europa por haber sido las responsables de haber llevado al mundo a la mayor catástrofe de su historia: la primera guerra mundial. En ese sentido, rompieron también con cánones culturales y políticos establecidos. El indigenismo, articulado al vanguardismo – un “vanguardismo aclimatado” – empataron perfectamente y brotaron juntas como un movimiento sin precedentes en nuestro país.

El indigenismo había resultado valedero para su época pero después decantó en una propuesta algo monocultural, lo que obligó a Sabogal a ampliar su forma de pensar. Primero a través de su pintura indigenista y después con la inclusión de temas mestizos, criollos, paisajes de la sierra, costa y selva, en su arte, pensó al Perú, no como una unidad cultural y regional, sino como una pluralidad de naciones y regiones en una; como un país diverso natural y culturalmente; como un país «de todas las sangres» como diría Arguedas. Esta es el papel histórico que jugó José Sabogal en nuestro país.

Cajamarca, 28 de diciembre de 2020.

Imagen de portada tomada de:https://elcamino.pe/read/index/id/100-anos-del-Indigenismo-en-la-literatura-peruana

La poesía, fiesta de la aparición

Reseña de «La Aparición, ensayos sobre el ser y el aparecer» de Mariano Iberico, a propósito de haberse cumplido 70 años de la publicación de este libro, considerado uno de los más importantes de la filosofía peruana y latinoamericana.

Por Carlos Reyes Álvarez, filósofo UNMSM y miembro del Grupo Pedro Zulen.

Es considerado el libro más importante de Mariano Iberico (Cajamarca, 1892 – Lima, 1974), aunque es injusto plantearlo por la originalidad de toda su obra. En este ensayo, publicado en 1950, plantea la ontologización de la aparición o lo que es lo mismo, la ontologización de las imágenes, la fantasía, el sueño. El mundo con el que trabaja el arte, aunque especialmente la poesía. “La poesía es la fiesta de la aparición”, sostiene.

La poesía es un fenómeno de expresión, como tal, expresa o hace evidente algo que subyace detrás, el sentido. La expresión podemos entenderla como aparición y el sentido como ser. Toda la primera parte del libro La aparición, la dedica a la mediación del lenguaje en el que la poesía juega un rol fundamental o dicho, en otros términos, es el lenguaje privilegiado. Este giro lingüístico no es particular en Iberico, se produce en la filosofía contemporánea. Presta mucha atención a las reflexiones metafísicas, asociadas al lenguaje, de Martin Heidegger. Así mismo, y como algo que atraviesa toda La aparición, tiene la influencia de autores como Plotino, Novalis, Bergson, Klages, Scheller, Kierkegaard, principalmente.

El ser es un tema clásico en la filosofía universal, desde que fue postulado por primera vez por Parménides. El ser es la totalidad de lo real, fundamento de todo. Y tiene las características de la unidad, inmovilidad, existencialidad, infinitud, correspondiente a las categorías del pensamiento. No obstante, el ser siempre aparece o se manifiesta.

112775062_696123751237976_1407769217264508648_nEl mundo de la sensibilidad o de la aparición, fue planteado también hace mucho tiempo por los primeros filósofos griegos, al cual entendían como un mundo cambiante, ontológicamente negativo – si es que es posible hablar de una ontología -. Y no es otra cosa que el mundo cotidiano, el mundo de la materia o de la naturaleza, en el que vivimos. Los filósofos metafísicos la desdeñaron porque creían que la verdad, la bondad y la belleza, se encontraban en una realidad superior y solo asequible por el pensamiento. Con ello, también menospreciaron la gnoseología de la sensibilidad, así como la imagen, el arte. Recordemos la expulsión de los artistas y poetas de la república ideal de Platón.

Desde los textos El romanticismo (1922) El Viaje del espíritu (1929), El mito y la cultura popular (1929) y La unidad dividida (1932) podemos sostener que Iberico empieza a considerar al mundo del aparecer como una ontología positiva – o acaso como un ontología a secas -, dejando atrás la negatividad que le habían atribuido la tradición eleática y Bergson (con quien comulgaba en casi todo hasta poco antes). Ahora, influenciado fundamentalmente por autores románticos y cristianos, empieza a plantear que la realidad natural o sensible es muy importante ya que es la creación o manifestación de algo más profundo: Dios.

Este libro tiene una única publicación, el 03 de julio de 1950 por la Imprenta Santa María en Lima, como parte de una edición de conmemoración del IV Centenario de Fundación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El doctor Marcial Abanto, discípulo cajamarquino suyo, habla de una mano negra, política, que retiró el libro del mercado el mismo año de la publicación. Y se condice con las pocas ediciones que circularon.

Creemos que urge hoy una reedición de La aparición para exhibir las “características de nuestro empeño de ser también, en cosas del espíritu, nosotros mismos”, dice Alberto Wagner de Reyna.

Es Mariano Iberico quien, por primera vez en la historia de la filosofía, habla de una ontología de la aparición, he ahí la trascendencia del libro para la estética y la metafísica. El filósofo Francisco Miró Quesada sostiene, sin pecar de grandilocuencia, que es Iberico por la autoría de este libro y otros complementarios, el pensador más original de Latinoamérica.

En esta breve y modesta reseña del libro, después de 70 años de haber sido publicada, exponemos algunas ideas principales del autor. Respetamos el orden del índice, por lo que comenzaremos hablando de la primera parte del libro dedicada a la mediación del lenguaje, en donde están los capítulos: 1. La poesía, 2. La transrealidad del objeto poético, 3. Lenguaje y metafísica, 4. La simbólica del aparecer y el sentimiento del destino. Para luego pasar a la segunda parte: 1. Ser y 2. El aparecer.

  1. LA MEDIACIÓN DEL LENGUAJE

A. La poesía

 Dedica la primera parte del libro a la mediación del lenguaje y considera a la poesía como el lenguaje privilegiado. No obstante, trata también sobre el lenguaje conceptual al que le atribuye otros nombres. Lo define para entenderlo mejor en su diferenciación con el lenguaje poético. La poesía es un fenómeno de expresión, la única herramienta con la que se puede manifestar la aparición.

Sin embargo, antes de profundizar en este tema de la poesía, escribe a manera de prólogo algunas consideraciones sobre la cultura. Sostiene que la cultura es parecida a una planta. La planta tiene una base, tierra germinal y tiene también un espacio o atmósfera en la que se desenvuelve.

Asocia la base a varios elementos, como la tierra germinal, la oscuridad, el secreto, la semilla, la materia de la vida vegetativa, la naturaleza, el pasado, la actividad creadora del genio individual y del pueblo, desde lo cual parte todo. Por otro lado, asocia el espacio o atmósfera a la plenitud vital, la luz, la eternidad, lo intemporal, la perfección, la universalidad, las formas ideales, el espíritu.

05 CELENDIN CAJAMARCA

La planta es la cultura que surge desde la profundidad de la materia o naturaleza y se eleva hacia la perfección o plenitud vital de la atmósfera. Encontramos aquí, aquella concepción de la naturaleza como una ontología positiva, alejándose de la filosofía eleática y del bergsonismo temprano (el cual influenció bastante en el autor) que sostenía lo contrario. La cultura, obra de la humanidad, encargada de este trabajo de ascensión, tendría a la religión y la poesía como sus dos fundamentales medios de acceso.

La poesía es para Mariano Iberico “el arte de expresar con palabras – gratas en sí mismas al oído y más gratas todavía por su recíproca relación melodiosa y rítmica – el modo de aparecer de las cosas, el cómo de la vida. Y como el aparecer es una categoría ontológica que sólo se da con relación a un sujeto, a un alma, a un como espejo a la vez superficial y profundo, resulta que la poesía es el lenguaje de las imágenes que brillan en el cristal del alma, y en las cuales se configura y en cierto sentido se disfraza y encubre y a la vez que se revela el misterioso Ser sin figura y sin nombre”.

Los elementos de la poesía son: el objeto poético, la emoción poética, la expresión poética y el acto poético

B. La transrealidad del objeto poético

La transrealidad, llamada también aparencialidad significativa, no es otra cosa que la apariencia, la imagen, la fantasía o el sueño. Es decir, todos aquellos productos de nuestra imaginación que poseen una realidad, no histórica o material, sino una de otro tipo.

En la mayor parte del texto hace referencias a la identidad entre poesía y sueño. Como si ambos configuraran un nuevo plano de realidad o de existencia, un otro-mundo; el espacio de la transrealidad. Cita, para explicar mejor esta idea, a filósofos que van desde Platón, pasando por Nietzsche, Albert Béguin, Bergson, Klages, hasta los románticos alemanes.

En estos últimos se delinearía mejor esta identidad de poesía y sueño. En ellos, “el sueño es la inmersión del alma en la oscura región donde la propia vida y la vida universal se identifican y confunden” (p. 61)

De la transrealidad sostiene que es “un cierto modo de ser de la apariencia, que se independiza de las limitaciones espaciales y temporales de la corporeidad y de la acción” (p. 66). Luego advierte “pero que no debería tomarse como sinónima de insignificancia, vanidad o irrealidad del objeto poético, puesto que su transrealidad le confiere, al contrario, un misterioso e inexpresable coeficiente de profundidad y de sentido” (p. 66).

20151127_142746 (1)

Con esta frase se refiere a la relación complementaria o una tensión entre sentido y expresión, algo que menciona constantemente en La aparición. No es otra cosa que la relación entre ser y aparecer, entre lo profundidad y la superficie, entre fondo y forma, en términos aristotélicos. No obstante, sostiene algo nuevo e interesante acerca de estos dos elementos: “existen objetivamente pero no todos las perciben”. Algunas personas solo llegan a captar la apariencia, en otros casos solo la profundidad. También existen los casos en que no llegan a percibir ninguna

C. Lenguaje y Metafísica

Aquí desarrolla la relación entre el lenguaje y el ser. Se deja notar, no solo en este texto sino en todo el libro, el giro lingüístico de la filosofía contemporánea.

En el lenguaje sostiene el autor, se pueden aislar tres elementos: el elemento sensible, el elemento ontológico y un tercer elemento que relacionaría ambos. Se refiere al lenguaje como elemento audible, al lenguaje como imagen real y al lenguaje que uniría lenguaje audible con imagen u ontología de la imagen. “El lenguaje es, en verdad un fenómeno representativo de la más profunda y misteriosa estructura de la existencia” (p. 71)

En este apartado vuelve a insistir en el binomio complementario de ser-aparecer. Y lo define mejor al sostener que “…el sentido sería así la unidad, lo invisible, lo permanente, es decir aquello que tiene las cualidades que ordinariamente se predican del ser. La expresión sería lo que está sujeto al cambio, lo que al fin y al cabo está incluso en el incontenible fluir de la vida” (p. 74)

El lenguaje tiene dos operaciones: el acto emanatístico o hipostático correspondiente a la expresión poética y en el cual se manifiesta el sentido, y por otro lado, el acto demiúrgico, mediante el cual se conceptualiza la multiplicidad de las apariencias. Habla, en resumen, del lenguaje poético y del lenguaje conceptual. El primero se aboca a la expresión y el segundo al sentido. Sostiene que desarrolla con más amplitud en este acápite, el lenguaje emanatístico o hipostático.

boda_alejandro“Llamamos operación hipostática aquella en que el sentido, en sí mismo invisible, suprasensible desciende a encarnarse y configurarse en la palabra”, sostiene Iberico. Y denomina a esta operación con ese nombre por analogía con la hipóstasis plotiniana. La teoría de que la realidad múltiple es producto de la emanación o hipóstasis del ser-UNO.

Dedica una buena parte de este texto a la metáfora, tema que desarrollará con autonomía y amplitud en el libro Estudios sobre la metáfora.

“El lenguaje afectivo es metafórico, es decir que los contenidos anímicos de esa calidad tienden siempre a ser configurados mediante imágenes tomadas del mundo sensible o también que las imágenes sensibles, directamente captadas por los sentidos se expresan con palabras que aluden o se refieren a los sentimientos del alma. La metáfora expresa el alma” (p. 95-96)

La metáfora es un lenguaje que plantea semejanzas de unas cosas con otras, o apariencias con otras apariencias. Ese es precisamente el modo de acceder al sentido, mediante la analogía.

D. La simbólica el aparecer y el sentimiento del destino

Con simbólica del aparecer se refiere a que la aparición se da siempre mediante una simbología. En ese sentido, el universo o la realidad cósmica se transmite a nosotros a través de símbolos.  Algo que pudo ser captado por la mentalidad arcaica y en la actualidad, por cualquiera que tenga un pensamiento simbólico.  El autor repara que, se ha considerado a menudo el tema del conocimiento del hombre primitivo como carente de interés o no filosófico.

La captación de la aparición, por parte de la mentalidad arcaica o del pensamiento simbólico, es en realidad un sentimiento de la comunidad, sostiene. Resalta aquí el carácter colectivo de este conocimiento.  Y es mediante la captación del aparecer, que manifiesta al ser, que esta comunidad logra captar su propio origen y destino.  Recordando lo mencionado en el primer capítulo dedicado a la poesía: el ser es un viaje que parte desde un origen o “tierra germinal” y va hacia un tiempo-futuro en busca de la “eternidad” o retorno al mismo fundamento, que es lo mismo.

Por otro lado, el autor menciona que esta forma de captación de la aparición es un dogmatismo gnoseológico en el sentido en que el dogmatismo cree posible el conocimiento de la realidad, pero a diferencia del racionalismo, que cree que la realidad se adecúa a la inteligencia, en el pensamiento simbólico hay una relación entre sentido y expresión. Iberico sostiene que hay una diferencia entre racionalismo y pensamiento simbólico en tres aspectos: 1. La concepción de la verdad, 2. Modo de captación y formulación final del sentido, 3. Por el diverso uso metodológico y gnoseológico de los principios del conocimiento.

Resalta el aspecto de la mentalidad arcaica que consideró a la simbólica universal o aparecer total como un lenguaje del destino, y así establecieron un parentesco entre cuatro formas de entender el aparecer: la magia, el mito, la poesía y la mántica o adivinación del destino.

 “Lo que la poesía, la profecía, la horoscopía descifran en el lenguaje de la naturaleza, en los signos del aparecer de los tiempos, en los misterios de los sueños y aun en la angustia desnuda que acompaña la música del devenir, ¿qué es? Es algo que viene del alma y se dirige al alma. Algo que viene de la vida y se dirige a la vida – ya que la muerte no habla y si habla es que vive -. Y como lo que viene de la vida y se dirige a la vida es destino, resulta que la filosofía simbólica es en el fondo una intuición, y para emplear esta palabra en su acepción más literal acaso la más profunda y auténtica, una teoría del destino”.

En efecto, es el hombre primitivo o arcaico productor de imágenes, utiliza el principio de analogía, el lenguaje metafórico para mostrarnos la realidad. Realidad profundamente sagrada. Realidad, además, en la cual configura su origen y su destino.

Critica, no solo en este apartado sino constantemente, el que en este mundo moderno exista una desaparición del sentimiento simbólico del aparecer y una extinción del sentido del destino. Es decir, que la forma en que el hombre primitivo concebía el mundo, un mundo con alma, que nos muestra una apariencia que tiene un fundamento más profundo, divino, ha desaparecido. El hombre moderno es un destructor de la aparición, de la materia, de la naturaleza.

  1. SER Y APARECER

A. El ser.

Comienza el texto marcando distancia de la concepción del ser de Inmanuel Kant. Sostiene que, para Kant, la cosa en sí existe de modo independiente de la conciencia. La cosa en sí para Iberico es inseparable de la conciencia. Recordemos que la aparición tiene una de sus formas de manifestación en el lenguaje poético, que se da en la conciencia.

El ser no se puede dar sin aparecer, sostiene. Concibe el ser de tres modos: uno lógico, otro existencial y uno de forma o esencia. En el modo lógico hay un aspecto relacional o de subordinación, por ejemplo, “el azul es un color”. El color es el género y el azul es la especie. El modo existencial refiere a la realidad del ser, a su objetividad, a su solidez y no solo a su relación, así podemos decir “el azul es”.

Luego sostiene: “El ser es así, algo que está más allá de la apariencia pero que también está presente en ella, como el sentido de una frase que está más allá de las palabras pero que las penetra, las anima y sostiene. El ser de la frase es el sentido, el sentido de las cosas es su ser; sentido que ellas expresan en el lenguaje del aparecer”.

criton-apoya-la-mano-en-el-muslo-de-sc3b3crates1-e1454963442431Iberico hace un análisis de la concepción del ser de Parménides, precisamente el fundador de la metafísica, abordando las características de éste como de inmovilidad, unidad y existencialidad. Hace lo propio con la filosofía del devenir de Heráclito. Concluye sosteniendo que el ser de Parménides es sólido, inamovible, profundo y se manifiesta en el aparecer de heráclito, el cual fluye, cambia, se modifica. De este modo, “el ser, como algo que se despliega en la heterogeneidad del devenir, lo trasciende y está en él” (p. 142)

En las siguientes páginas, se concentra en la existencialidad del ser. Cita a varios autores a los que trabajó para la producción de los libros La Unidad Dividida, como Pascal y Dostoievski. De ellos, aunque el término existencia y la ocupación sobre este tema provenga de kierkegaard, sostiene que se ocuparon de la existencia no como una unidad abstracta sino como la nada, la muerte.

 “el ser de los entes reales no se da como unidad pura, abstracta y estática sino como una unidad que, de un modo o de otro, encierra en sí la división y con ella, el secreto de la fecundidad y del devenir” (p. 150)

B. El Aparecer

En este apartado pretende encontrar el sentido ontológico o metafísico del aparecer. “La aparición es un aparecer al alma, y el alma quiere aprehender lo que está más allá de esa relación: lo en sí de las formas y modos de aparecer” (p. 176)

Lo más interesante de la primera parte de este texto son las críticas al modo como concibió Kant el aparecer, que resumimos del modo siguiente:

  1. Redujo el aparecer a la “simple” categoría de fenómeno.
  2. Plantea el inconveniente de toda síntesis, el fundamentar la separación primero. Se tiene a la materialidad del contenido por un lado y por otro, a las formas trascendentales y vacías.
  3. La objetividad kantiana desconoce la autenticidad del aparecer convirtiéndolo en un mixto de elementos.
  4. La síntesis kantiana ignora la verdadera unidad del aparecer.

Iberico conceptualiza el aparecer como “la presencia universal del ser al alma, ya por medio de las sensaciones, ya sea en la intuición sensible, ya sea en la intuición mnemónica, o en la imaginativa y fantástica, o en alguna otra forma de aprehensión inmediata” (p. 179). En el texto La transrealidad del objeto poético, Mariano cita a los románticos para sostener que el alma está en todo, en la naturaleza y en el hombre, como una unidad

friedrich_nietzschePor otro lado, el propósito o intención de tratar el tema del aparecer consiste en “encontrar a través de la aparición, el sentido transfenoménico del aparecer y sobre todo exponer el contenido de una visión intuitiva, es decir inmediata de la totalidad oceánica de lo real, sugerir la experiencia de la tensión vital universal entre la profundidad y la superficie, tensión en que la profundidad es el sentido de la superficie y la superficie el lenguaje y la epifanía de la profundidad” (p. 180)

Desarrolla a continuación varias proposiciones acerca del aparecer, que las resume así:

  1. El aparecer es una heterogeneidad inexhaustible que se despliega en el tiempo y espacio
  2. El aparecer es aparecer de un alma
  3. El aparecer está sujeto a las leyes empíricas del contraste y de la alternación rítmica
  4. El aparecer se da según modos y relaciones comparables a los que se dan en el mundo de la luz
  5. Todo aparecer expresa o dice relación al ser

CONCLUSIONES

Al final, el autor señala a tres ontologías y no dos, que actúan en estas operaciones: el ser, el aparecer y “el reflejo especular del aparecer”. A este tercer elemento lo entiende de la siguiente manera:

“El ser en sí sale de sí en un éxodo creador y suscita el aparecer; el aparecer por la ley del desdoblamiento ontológico, se constituye en ser y a su vez se proyecta en nuevo aparecer, en una nueva aparición. De otro lado, el reflejo de la aparición no es mera receptividad pasiva sino una reacción que al propio tiempo recibe la luz y la proyecta, despertando nuevas apariencias y continuando de este modo el movimiento de la imaginación universal. Así estas tres entidades: ser, aparecer y reflejo especular del aparecer se corresponden y en cierta medida, se implican y mutuamente se reclaman y engendra” (p. 217-218).

En otras palabras, el aparecer se convierte en un ser y éste desarrolla un nuevo aparecer. Y así sucesivamente.

Cajamarca, 25 de julio de 2020.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Llosa, Guillermo (1952). La filosofía humanista de Mariano Iberico. Mercurio Peruano, XXVII (303), p. 266-281.
  2. Miró Quesada, Francisco (1974). Despertar y proyecto del filosofar latinoamericano. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.
  3. Pimentel, Sebastián (2018). Mariano Iberico y la teoría de la historia en el Perú. Histórica, 42 (1), 115-140.
  4. Reyes, Carlos (2019). Poesía filosófica en Notas sobre el paisaje de la sierra de Mariano Iberico. Cajamarca: Gobierno Regional de Cajamarca.
  5. Salazar, Augusto (2012). Historia de las Ideas en el Perú contemporáneo. Lima: Fondo Editorial del Congreso de la República del Perú.
  6. Sobrevilla, David (1998). Repensando la tradición nacional I. Estudios sobre la filosofía reciente en el Perú. Volumen I: Iberico, Guardia Mayorga, Wagner de Reyna. Lima: Editorial Hipatia S.A.
  7. Vexler, Francisca (2018). La filosofía de Mariano Iberico. En: Rivara de Tuesta (coord.). (2008). La intelectualidad peruana del siglo XX ante la condición humana. Lima: Editorial Gráfica Euroamericana.
  • Imagen de la portada principal: Pintura de Percy Pimentel Pantoja.

Carlos Castaneda, el viaje definitivo

Por: Carlos Reyes Álvarez, filósofo, Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Hace algún tiempo, un paisano y amigo me dijo: Los cajamarquinos somos metafísicos. Entendí que lo decía porque le hablé, un poco antes, de la obra del filósofo cajamarquino Mariano Iberico. Sin embargo, no decía algo de rehusar. Y no se trata de que los cajamarquinos seamos ‘metafísicos’, sino que el ser humano es metafísico. Octavio Paz, en el prólogo de Las enseñanzas de don Juan, escribe que el ser humano es un ser espiritual desde sus orígenes; algo que se puede rastrear desde el paleolítico, cuando empezamos a enterrar a nuestros muertos.

En este artículo pretendo hablar de los postulados centrales de Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento, de nuestro paisano Carlos Castaneda (1925 – 1998), cumpliendo con la misión de reivindicar su vida y obra a propósito del cumplimiento de los 22 años de su fallecimiento.

Carlos Castaneda nació en Cajamarca el año 1925, estudió la primaria en la ECarlos_Castaneda_2scuela Fiscal ex 91 y la secundaria en el Glorioso Colegio San Ramón, aunque los dos últimos años los concluyó en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe en Lima, en donde también estudió por algunos años en la Escuela Nacional de Bellas Artes (Gaytan). Migró a EEUU en 1951 y no volvió más. Falleció en Los Ángeles, California, en 1998.

 

Hablar de Carlos Castaneda supone remitirnos a un momento histórico, a la Guerra Fría, época de mucha tensión y preocupación en el mundo entero debido a la pugna entre EEUU y la URSS por subsumir a la mayor cantidad de países debilitados por la segunda guerra. La obra de Carlos Castaneda no se comprende fuera de este contexto. Nuestro autor tenía 21 años en 1946, cuando inicia la Guerra Fría y fallece en 1998, siete años después de que se desvaneciera la URSS y ocho de la caída del muro de Berlín.

Carlos Castaneda llega a EEUU en 1951, en un ambiente de gestación de los primeros síntomas contraculturales. La generación Beat y la generación Hippie aparecen en las décadas del 50’ y 60’, respectivamente, propugnando ideas de libertad, de amor, de paz, de cuidado de la naturaleza, de la posibilidad de entender el mundo de otra manera; criticando al orden establecido, al autoritarismo, la sociedad de consumo. La música psicodélica, el rock and roll, el jazz, el folk, fueron los géneros musicales preferidos. Más tarde, en las décadas del 70’ y 80’, se produce un redescubrimiento de Castaneda por la revolución de la música trance (Alaska). Hoy se siguen vendiendo sus libros, casi como si el cuestionamiento a los cánones occidentales no hubiera desaparecido. Carlos Castaneda estudió antropología en la Universidad de California en los años 1959 – 1964 aprox.

No hay mucha data de lo que hizo Carlos a lo largo de la década del 50’ en EEUU, sin embargo, el año 1968, en pleno epicentro de la pandemia contracultural, Castaneda publica su primer libro, Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento en EEUU. El mismo año en que se da la Revolución de Praga en Checoslovaquia (un serio cuestionamiento a las imposiciones soviéticas), el Mayo del 68’ francés (unión de estudiantes y obreros contra la sociedad de consumo, el desempleo, los bajos salarios, el capitalismo en suma), los The Beatles publican el disco The White Álbum en Inglaterra (Jhon Lenon fue un activista pacifista durante estos años) y en EEUU se envían contingentes militares a Vietnam mientras Martin Luther King viene luchando por los derechos civiles de la población afrodescendiente. En Latinoamérica se produjo la Revolución Cubana en 1959, después de ella, eclosionaron varias guerrillas comunistas y desertantes del comunismo, que tenían como modelo a los cubanos, con su contraparte en los golpes de estado militares promovidos desde Washington. El boom de la literatura latinoamericana representa, también, una reacción contra el establishment. Son años de mucha efervescencia política y cultural.

lov

En Las enseñanzas de don Juan el autor nos narra una experiencia que tuvo con don Juan Matus, hijo de indígena del pueblo yaqui, del México antiguo. Don Juan Matus era depositario de una sabiduría milenaria, un sistema de pensamiento y de vida distintos. Carlos, era un hombre moderno-occidental, quien aparece primero como un acucioso estudiante de antropología y después, como un aprendiz de la sabiduría indígena: pronto toma la decisión de convertirse en un chamán.

El movimiento contracultural, ávido de discursos y literaturas contra hegemónicos, aceptó rápida y apoteósicamente el libro y al autor. Se convirtió en un best seller. Con el tiempo, se vendieron 30 millones de copias y se ha traducido a más de 15 idiomas. Hoy el Fondo de Cultura Económica de México posee los derechos de autor. Varios personajes del mundo del arte y la cultura occidental, como George Lucas, director de Star Wars; las hermanas Wachowski, directoras de Matrix; Federico Fellini, Jhon Lenon, Alaska y Dinarama, The Eagles, entre otros, han sostenido que esta obra influenció en sus producciones artísticas. Los filósofos franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari citan su obra en ‘Mil Mesetas’.

Algunos sostienen que su trabajo, en un inicio universitario-académico, degeneró convirtiéndose en literatura de ficción. Creemos que sí existió un cambio, es decir sus obras fueron pasando poco a poco de la antropología académica, a la antropología, literatura, religión, psicología y filosofía – entendidos en sentidos amplios -, pero no han perdido valor. Todo lo contrario, la rigurosidad académica fue una atadura a su propósito. Hablar del conocimiento y de la realidad desde una sola disciplina y por más, científica eran barrotes de hierro a sus objetivos. Le dictaban normas y protocolos alineados con una forma de conocimiento que le impedían acercarse y comprender el ‘objeto de estudio’. Solo le quedó una salida: renunciar a esa episteme y fluir por varias disciplinas. Fue libre.

Las enseñanzas de don Juan es el primer y más importante libro de toda la saga de Carlos Castaneda. Incide, como ya lo sostuvimos, en el tema del conocimiento. Tiene varios giros verbales que nos traen al recuerdo frases y tópicos de filósofos occidentales como Wittgenstein, Hegel, Nietzsche, los románticos alemanes, Klages, Bergson, y problamente peruanos como Mariano Iberico, entre otros. Castaneda, tiene como tema central en el libro Las enseñanzas de don Juan una llamada forma yaqui de conocimiento, un conocimiento indígena, que confronta al conocimiento occidental, en un momento de cuestionamiento de este último. Algunos de sus estudiosos sostienen que Castaneda mostró el mundo chamánico al mundo occidental y ahí reside su gran valor (Concha Labarta). Por él fue ‘descubierto’.

images

A inicios del siglo XX, el filósofo Henri Bergson planteó una filosofía del tiempo y del movimiento, que se volvió muy popular, vendió una gran cantidad de libros y brindó una serie de conferencias y clases, en medio de una crisis cultural por el neocolonialismo y la Primera Guerra Mundial. Afirmaba Bergson, desde la trinchera de la metafísica, que la forma de conocimiento predominante del positivismo, la inteligencia, de tipo representacionalista, había entrado en crisis, por lo tanto, propuso una nueva forma de conocimiento: la intuición, herramienta para acceder a la ‘durée real’, un tiempo que fluye permanentemente, como los hechos energéticos de don Juan al que se logra acceder por modificación de la ubicación del ‘punto de encaje’, la percepción cultural-occidental. Ambos, Bergson y Castaneda, postularon la libertad como esencia del conocimiento y la realidad. Podemos sostener, sin exagerar, que Castaneda fue el Bergson de la segunda mitad del siglo XX, claro está, desde las trincheras de la antropología, la literatura, la religión, la psicología y la filosofía.

Las enseñanzas de don Juan.

La lectura dominante es que este libro tiene una dimensión antropológica y literaria. Y hay una pugna. Algunos la consideran una obra puramente antropológica, otros puramente literaria, al punto de llamarlo “mentiroso” ya que sostienen que recrea una obra de ficción afirmando él que se trata de historiales reales. Sin embargo, pienso que además de antropológica, literaria y religiosa, es filosófica. Fluye libremente por todas estas disciplinas. De hecho, Castaneda utiliza varias veces la palabra filosofía.

El libro narra las enseñanzas que don Juan Matus, jefe indígena yaqui, brindó a Carlos Castaneda. El título del libro ya dice mucho: habla de enseñanzas. Enseñanzas que una persona, con una forma cultural particular, brinda a otra. Es una transmisión de saberes. Sin embargo, Castaneda, aclara que se trata de dos saberes distintos e incluso opuestos y atribuye un nombre a cada uno: un saber chamánico frente a un saber moderno. Quiso decir tal vez, un saber hegemónico frente a un saber no hegemónico – y contrahegemónico -. Creemos que, de entrada hay un cuestionamiento a la episteme de la modernidad occidental.

tumblr_n0n54zye7n1rxzrsxo1_1280 (1)

El autor, resalta dos motivaciones que lo llevaron a ocuparse de este tema. Por un lado, el poco tiempo que le quedaba a la existencia de los saberes indígenas por el cerco y arremetida de la cultura occidental; desde hacía poco menos de un siglo, Europa y después EEUU y la URSS se repartieron África, Asia, Oceanía y América, bajo la excusa de estar llevando civilización occidental – orden y progreso – a estos ‘pueblos atrasados’. Por otro lado, el que resultó ser un tema ‘genuino’ al que le tenía que poner ‘esmero’ y ‘seriedad’. Genuino lo interpretamos en el sentido de auténtico, no abordado antes. El mismo refiere que ni la sociología, la antropología, la filosofía o la religión, se ocuparon del tema. Vuelve a mencionar aquí la palabra filosofía.

Carlos trabaja con dos conceptos centrales: cognición y hechos energéticos. En filosofía, cuando hablamos de cognición nos referimos a un tema gnoseológico y de hecho energético, de metafísica. El autor ha entrado en los campos del conocimiento y de la realidad. Aunque en el título del libro, sostiene que aborda “una forma yaqui de conocimiento”, es decir se ocupa de un tema esencialmente gnoseológico.

La cognición implica “procesos responsables de la conciencia de la vida cotidiana, procesos que incluyen la memoria, la experiencia, la percepción y el uso experto de cualquier sintaxis dada” según la sociedad occidental, cuestiones que no se pueden dar de manera distinta. Esa es la principal dificultad con la se enfrentó Castaneda. El propone desde la sabiduría de los pueblos indígenas norteamericanos-mexicanos (en realidad, toltecas, antes de que se construyan estas dos naciones modernas), una forma distinta de conocimiento, perteneciente a una forma cultural distinta. Para el hombre occidental – refiere – la cognición solo existe como un grupo de procesos generales.

Comenta Arana Castañeda, que el trabajo antropológico en el que se aventuró, como parte de una labor académica-universitaria, terminó por llevarlo a adentrarse en la asimilación de esa ‘nueva cognición’ para comprender realmente lo que decía don Juan Matus. Es decir, se tuvo que transformar. De allí que Octavio Paz, sostenga en el prólogo a Las enseñanzas que Castaneda, sujeto que se proponía estudiar al objeto antropológico (indígenas yaquis) acabó ‘hechizado’ por el objeto.

hoy 3

Una vez que el hombre común – entiéndase, occidental u occidentalizado – haya asimilado esa ‘nueva cognición’ comprenderá que al hombre le depara inevitablemente la muerte; por lo tanto, su lucha no debería ser librada contra el prójimo – concluye el autor – sino contra el Infinito, un vasto “horizonte impensable para el hombre común”, “un área en donde el hombre deja de ser hombre”. Líneas arriba, mencionamos que Castaneda escribió el libro en plena Guerra Fría, una disputa a rabiar entre dos países que amenazaban con destruir el planeta entero. Su amenaza, de hecho, sobrepasaba al hombre mismo. No obstante, este hombre, para el pueblo indígena yaqui, estaba equivocado, su verdadera lucha estaba en otro campo.

Nuestras vidas comienzan y acaban en el Infinito, sostiene Don Juan. Todo está hecho de energía. Cada parte del cosmos es una expresión de energía. Hay dos tipos de energía o fuerzas y tienen la característica de ser opuestas y complementarias, una es llamada energía animada y la otra, energía inanimada. Dentro de la primera existe la energía animada orgánica y la energía animada inorgánica. La energía inanimada no tiene conciencia. Nosotros, humanos, somos energía orgánica, capaz de convertir la energía del universo en datos sensoriales mediante una serie de formas y categorías validadas por nuestra cognición – entiéndase, sistema y reglas de nuestro sistema cultural -. En cambio, la energía inorgánica interpreta la energía del universo en datos sensoriales de cualquier forma, “por incomprensible que sea”.

Viene la parte más interesante. Según don Juan Matus – referirnos a Juan Matus o Castaneda es lo mismo a estas alturas – los indígenas hablan de una gran masa energética a la que llaman “oscuro mar de la conciencia”, la misma que tiene una parte muy luminosa, el “punto de encaje”, en donde ocurre la percepción.

PSICODELIA-53

Parte del ‘secreto indígena yaqui’, es que el sistema de cognición del hombre común, occidental – sistema de interpretación de la energía del universo – sea interrumpida temporalmente, de manera que pueda ver fluir a la energía tal y como se da en el universo. Así, el neófito puede ver a los hombres como conglomerados de energía bajo la apariencia de ‘esferas luminosas’. Los yaquis concluyen que los hombres, ‘esferas luminosas’, están conectados a través de ese punto de encaje a ese ‘oscuro mar de la conciencia’. Los yaquis descubrieron, a lo largo de los años, que ese punto de encaje cambiaba de posición bajo condiciones de sueño normal, de extrema fatiga o de enfermedad o por la ingesta de plantas psicotrópicas. Entonces, vieron como ese punto de encaje, en otra posición, dejaba pasar campos de energía a los que  interpretaban como ‘mundos nuevos’.

Finalmente, el viaje definitivo, es entendido como la culminación de la búsqueda del chamán. Es la posibilidad de la conciencia individual de poder funcionar más allá de la muerte. Se convierte en una conciencia trascendental: llega a ver la energía tal y como fluye en el universo. Al final, el ser orgánico – hombre -, entendido también como energía consciente de sí misma, pero con organismo, se convierte en un ser inorgánico, es decir, una energía consciente de sí misma, pero sin organismo.

FUENTES:

  1. Carlos Castaneda (2002). Las enseñanzas de don Juan, una forma yaqui de conocimiento. México: Fondo de Cultura Económica.
  2. Galindo, Bruno (2019). Cincuenta años del libro que inspiró la frase “Que la fuerza te acompañe”. Link: https://elpais.com/cultura/2019/01/02/actualidad/1546431143_699335.html
  3. Bergson, Henri (2006). Ensayo sobre lo datos inmediatos de la conciencia. Salamanca: Sígueme.
  4. Testimonios y comentarios de Sebastián Pimentel, filósofo; Rosa Gaytan; Juan Jave, compañero de estudios de Carlos Castaneda.
  5. Panelistas que conversan sobre la vida y obra de Carlos Castaneda en una emisora de la televisión española el 2001. https://www.youtube.com/watch?v=xJAg-jmMvTk&t=354s

 

La filosofía en el Perú, Mariano Iberico

Esta galería contiene 16 fotos

«LA FILOSOFÍA» Por Mariano Iberico Rodríguez La especulación medioeval fue, en su más importante aspecto, el esfuerzo por explicar racionalmente el contenido de los dogmas religiosos. Mas,  como por una parte el pensamiento se encontraba con verdades inviolables y por otra con una Filosofía, que, por falta de madurez, no podía superar, hubo de consagrarse […]

Inédito. Mariano Iberico ofrece discurso como rector de San Marcos

Esta galería contiene 2 fotos

El nuevo rector vierte sus ideas sobre la universidad (Texto del discurso pronunciado por el Rector de San Marcos, Dr. Mariano Iberico Rodríguez, en el acto de asumir este cargo, el día 27 de diciembre de 1952) Agradezco con viva emoción al Dr. Aurelio Miró Quesada Sosa, ilustre maestro y Rector, por las palabras con […]